Uno de los momentos más inolvidables que viví en Benidorm fue en la cafetería panorámica que hay en uno de los hoteles del centro. Subimos mi mujer y yo al atardecer y nos apostamos en la terraza de la cafetería, en lo más alto del edificio. Disfrutamos de una maravillosa puesta de sol con unas vistas espectaculares de la ciudad, con las playas y el mar de fondo. Inolvidable.

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